Trabajo de cafeteros

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Falta poco para que amanezca. No son muchos los que aprecian hoy en día la belleza de levantarse a esta hora, cuando todavía la ciudad no ha despertado… Claro que esta es una ciudad que realmente nunca se duerme del todo. La verdad es que yo heredé esta costumbre de mi papá, que muy a las 5 de la mañana ya estaba en pie y nos tenía listo el primer café del día. Los tragos, como les dice él.

Y aquí estoy, también en pie y tomando los tragos de este café tan cargado de sabor y de recuerdos. Cada sorbo de este café me transporta a las montañas de mi infancia, al sonido de la lluvia entre las hojas en las tardes arrugadas, al aroma de la cosecha y de la molienda en el cafetal.

De mi papá heredé no solamente el gusto por madrugar. Como buen campesino, me enseñó el amor por la tierra y por el trabajo duro y honrado, los valores que nos hacen hinchar el pecho de orgullo cuando nos preguntan de dónde somos. Eso fue lo que aprendimos en el campo, abriendo caminos en la nada, arando la tierra para sacar el sustento de los nuestros. Y fue allí donde creamos lo que nos ha hecho famosos en el mundo. Como el café que ha cultivado y amado mi viejo toda su vida.

 

Trabajo de cafeteros

 

Porque amar el café es amar todo lo que representan las montañas de esta tierra. El trabajo de cafeteros es cultivar y cuidar con esmero y con cariño los árboles de café, para buscar que el fruto sea de la mayor calidad; recoger los granos cuando llega el tiempo de la cosecha, cuando todo el cafetal se llena de risas y de camaradería de los trabajadores; sentir el dulce perfume que llena el aire alrededor de la despulpadora, cuando se desgrana y se lava el café, o el ruido leve de los granos contra el piso del patio de la finca o del secadero, cuando se esparce para que se seque al sol. Para mí, igual que para mi papá y para todos los que llevamos el café en el corazón, todos esos son recuerdos de puro amor.

Ya amaneció y la ciudad a mi alrededor se siente completamente activa. A esta hora ya irá bajando mi viejo al cafetal, a darlo todo por el amor a la tierra y a su familia, como buen colombiano, a darlo todo hasta la última gota.

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